BUCEO EN CORRIENTES

BUCEO EN CORRIENTES

El buceo, como casi todo, tiene seguidores y detractores. Para unos, es un placer para la contemplación de la vida marina. Para otros, una situación angustiosa y desagradable, que evitan sin vacilar.

¿Quién o qué es ese “demonio” tan temido por algunos buceadores? La corriente. Amada y temida en parecidos términos. En cualquier caso, digna de respeto y del necesario conocimiento sobre sus reglas.

¿Qué son las corrientes?

Las corrientes marinas constituyen uno de los fenómenos físicos sin los cuales no pueden entenderse las leyes de la oceanografía marina. Provocadas por muy diversos factores, son ríos interiores que limpian, oxigenan y transportan alimento, en todos los océanos y mares del planeta. Cualquier pequeño cambio en la temperatura de los océanos, en sus corrientes o mareas, afectaría a las propiedades y a la vida de la zona circundante en esas aguas y en tierra firme.

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Desde hace miles de años los navegantes saben que los movimientos del océano se producen a consecuencia de los vientos y corrientes determinados en cada zona. Las corrientes oceánicas son debidas principalmente a los vientos dominantes y al movimiento de rotación de la Tierra. Las corrientes surcan un planeta en continua rotación; por efecto de esta fuerza, denominada Coriolis, las corrientes oceánicas se desvían hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el hemisferio sur.

Otros factores que influyen en la intensidad de las corrientes son: la gravedad causante de las mareas, la salinidad del agua, la temperatura del agua y la atracción gravitatoria de la luna y el sol sobre las masas que componen los océanos.

De todos ellos, el primero es el mejor indicador de la intensidad de las corrientes de una zona. Es posible calcular la fuerza, dirección y horario aproximados, en función de las fases lunares. Durante los cambios de marea es cuando se produce la mayor intensidad en las corrientes. Cuanto mayor sea la diferencia del nivel de las aguas entre la marea alta y baja, mayor será la intensidad de las denominadas corrientes de marea de la zona.

La topografía de la zona y del fondo también influye enormemente en su intensidad. Los canales, estrechos, cabos y bahías son lugares donde se manifiestan con más intensidad. Los cambios en el relieve del fondo también provocan zonas de mayor velocidad en el traslado de las masas de agua. Pero siempre es de mayor intensidad en los primeros metros de la superficie que en el fondo. Cuando buceemos en una zona nueva para nosotros, es imprescindible informarse en centros de buceo, a través de los pescadores de la zona y consultando las cartas marinas, de la dirección e intensidad de las corrientes de ese lugar según la hora del día. En las cartas marinas especializadas en corrientes, podemos encontrar datos sobre la velocidad en nudos y su dirección marcada con flechas.

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Cómo “cabalgar” la corriente y disfrutar de ella

Aprovechar los beneficios de bucear en la corriente sin padecer sus inconvenientes sólo es posible haciendo un recorrido de ida a favor de la corriente, es decir, sin preocuparse de regresar al punto donde hayamos comenzado la inmersión.

Esto puede hacerse con la ayuda de un experto patrón, que desde la embarcación vaya siguiendo nuestras burbujas en superficie. Debemos bucear formando un grupo compacto y no separarnos, para no crear confusión al patrón. Este tipo de inmersión puede practicarse para recorrer grandes extensiones, sobrevolar paredes de arrecife, atravesar canales entre islas o estrechos, etc.

No debemos utilizar cámaras para captar imágenes submarinas, pues es casi imposible detenerse y pasaremos muy deprisa, sin poder reparar demasiado en los detalles del fondo. Además, en caso de que tuviésemos que avanzar nadando con esos equipos, la resistencia que ofrecen al agua supone un esfuerzo desagradable.

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En este tipo de inmersiones a la deriva, está totalmente contraindicado entrar en descompresión, por la dificultad de hacer la parada, o paradas, entre dos aguas en el azul. En algunas ocasiones, el patrón larga unos metros de fondeo, con mucho cuidado, para que los buceadores puedan realizar las paradas bajo el casco asidos al cabo mientras son arrastrados por la corriente. Es necesario conocer muy bien el perfil del fondo y esta técnica, para realizarla con seguridad. En caso contrario, llegado el momento, utilizaremos una boya de descompresión para señalizar al patrón por dónde ascenderemos a la superficie. Conviene entrenar su manejo, para no enredarse en el cabo y ascender con ella

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